Infección urinaria

¿QUÉ ES?

Las Infecciones del Tracto Urinario (ITU) son bastante comunes. Afectan habitualmente a un 5% de las mujeres sanas y, aunque lo más habitual es que se comporten como una simple Cistitis (infección de la vejiga con dificultad y dolor al orinar), pueden presentarse desde una total ausencia de síntomas hasta unas manifestaciones tan graves como pueden ser la Pielonefritis (infección del riñón) o la Sepsis (infección grave diseminada al resto del organismo), que puede ser potencialmente mortal.

Las ITU se observan cuatro veces más frecuentemente en mujeres que en hombres. Son relativamente frecuentes en la edad infantil y durante la adolescencia se produce un descenso de su incidencia, pero cuando las mujeres jóvenes comienzan a ser sexualmente activas las cifras vuelven a crecer de nuevo. El factor hormonal es especialmente importante en mujeres en edad fértil.

A lo largo del embarazo las mujeres son particularmente vulnerables, pues una simple contaminación bacteriana de la orina -aparentemente inofensiva- puede llegar a desarrollar una Pielonefritis seria.

En los varones entre 60 y 70 años de edad se produce un incremento en la frecuencia de las ITU, secundaria al crecimiento benigno de la glándula prostática (Hiperplasia Prostática Benigna o HBP), dado que el agrandamiento de ésta lleva implícito un vaciado incompleto de la vejiga; ese residuo de orina es el que favorece las infecciones.

Las ITU complicadas son aquellas que se asocian a enfermedades crónicas (frecuentemente la Diabetes, la elevación del Ácido Úrico y enfermedades de la Inmunidad) o a trastornos de la vía urinaria (presencia de piedras, malformaciones congénitas, alojamiento de catéteres urinarios,…).

¿CÓMO SE MANIFIESTAN LAS ITU?

Los síntomas propios de las ITU comprenden entre sus manidfestaciones:

  • Malestar general (cuadro pseudogripal)
  • Cansancio, pérdida de apetito, náuseas
  • Fiebre, escalofríos
  • Ardor/escozor/dolor al orinar
  • Aumento de la frecuencia con la que se orina
  • Aumento de la sensación de imperiosidad para orinar
  • Necesidad de levantarse a orinar varias veces en la noche
  • Escapes de orina o incontinencia
  • Dificultad en el inicio de la micción, pérdida de fuerza del chorro de orina
  • Orinas de color oscuro o con sangre
  • Semen teñido de sangre
  • Dolor al eyacular
  • Dolor en el costado o en el bajo vientre
  • Dolor en los genitales

Las personas que sufran de ITU frecuentes y recurrentes deben ser estudiadas en profundidad en la Consulta de Urología.

También puede ocurrir que alguien presente síntomas típicos de ITU pero que no se detecte tal infección; en estos casos estamos hablando de la posible manifestación de otra serie de enfermedades urinarias importantes: tumores, cistitis complejas, efectos de determinados medicamentos, efectos de radioterapia, quistes ováricos, alergias,… aunque en ocasiones puede que no exista un diagnóstico claro.

¿CÓMO SE DIAGNOSTICAN LAS ITU?

Después de una minuciosa entrevista clínica y una exploración física detallada, las pruebas complementarias indicadas en el estudio de las ITU son:

  • Control de la temperatura corporal
  • Analítica completa de sangre
  • Estudio simple de orina
  • Cultivo de orina
  • Ecografía abdominal, ecografía prostática en varones
  • Cultivo de líquido seminal
  • Citología urinaria
  • Uroflujometría (medida del caudal y la fuerza del chorro de orina)
  • Radiografía simple del área urinaria
  • Pruebas de contraste:
    • Pielografía intravenosa (contraste que se elimina por los riñones, visualizándose éstos por Rayos X)
    • Cistografía (relleno de la vejiga con contraste)
  • Cistoscopia (endoscopia que permite observar con una cámara el interior de la vejiga)
  • Pruebas nucleares renales (empleo de isótopos radiactivos para comprobar la función de los riñones)
  • Tomografía computarizada (TAC) o Scanner
  • Resonancia magnética nuclear

¿QUÉ TRATAMIENTO TIENEN LAS ITU?

En nuestros días, el manejo de las ITU siempre de forma personalizada, en función de los factores que la causan y de manera muy personalizada y exclusiva; para ello se dispone de numerosas alternativas que van desde herramientas Fitoterápicas (empleo de principios activos vegetales) o Farmacológicas, hasta las más modernas técnicas quirúrgicas cuando el caso lo requiere.